miércoles 19 de enero de 2011

Tarjetas de un Admirador en mi Mini...


Como siempre digo mi vida es de película... Hoy sin ir más lejos he quedado con Vanesa, una de mis grandes amigas para tomar café en un conocido centro comercial. He aparcado mi coche en el parking, como siempre hago y me he decidido a subir directamente a la cafetería donde habíamos quedado. Tras un par de horas de charla, unas compritas y demás, hemos decidido irnos. Resulta que ambas habíamos aparcado muy cerca y en la misma planta del parking, por lo que hemos bajado juntas hasta los coches. Al despedirme de ella, resulta que Vane, se da cuenta de que tengo un papel en el parabrisas de mi coche. Bien, lo primero que pensé, "Alguna publicidad"... Cuál ha sido mi sorpresa, cuando leo de puño y letra de alguien, escrito a bolígrafo azul y en el reverso de una tarjeta de visita, donde venías todos los datos de un señor, llamemosle "x"(aunque de secreto tiene poco, porque venía su nombre completo, su cargo, su teléfono y su mail...) estas palabras: "Te invito a un café por casi darme con el coche"...


Tras la cara de Vane y la mía de incredulidad absoluta, he tenido que leer la tarjeta una y otra vez, y seguía sin creermelo (Hasta había leído mal el nombre del susodicho Admirador). Haciendo memoria, juraría que aparcando esta tarde mi coche, no he tenido en ningún momento, ninguna maniobra peligrosa o de riesgo, como para poder dar algún coche, así que no sé si ha sido una excusa barata pero astuta para dejarme la nota, que se ha confundido al colocar la tarjeta o que simplemente quiere comprarme el coche, porque si me ha visto salir de él y le he gustado, este chaval tiene un problema en la vista... En cualquier caso he de confesar que me ha echo muchísima ilusión. Nunca me había pasado algo así. Me ha parecido un detalle picarón y a la vez muy caballeroso, porque ya no está de moda, que los hombres se dediquen a escribir ni 4 letras a una mujer que no conocen de nada, y tengan la deferencia de dejárselo de esta manera tan divertida en el coche.
Me he ido a casa con una sonrisa de oreja a oreja, y aunque probablemente se quede como una simple anécdota, sin más, me he sentido bien. A veces son esas pequeñas cosas, un nota, una sonrisa o una dulce mirada, lo que hace que de vez en cuando una mujer, se sienta algo mejor consigo misma...


He tenido la valentía de enviarle un e-mail, al menos agradeciéndole el detalle tan divertido que ha tenido conmigo. Probablemente jamás responda, probablemente si nos vemos, no seamos para nada compatibles, y con la suerte que tengo fijo que tiene 50 años, divorciado y con problemas de alcoholismo (porque para que se haya fijado en mí... ) pero sin duda se merece ese café, y si le apetece le daré la oportunidad de tener una cita a ciegas, nunca se sabe, a lo mejor resulta que es un tío estupendo para irnos de cañas y echarnos unas risas...



Os iré informando si va habiendo más capítulos de esta anécdota divertida, que hoy me ha hecho Sonreír, y de paso, una vez más, reivindicar que los hombres tengan estos detalles, que se lancen y que se atrevan, que con un poco de desparpajo y simpatía, se pueden conseguir muchas más cosas que con la timidez y el orgullo, que no van a ningún lado...